Brasil: Senderismo en Pedra Bonita en Rio de Janeiro

Ver la ciudad desde las alturas es uno de los paseos obligatorios en tu visita a Rio de Janeiro. Desde la cima puedes ver que cada lugar que conoces por separado, en conjunto forman una ciudad perfecta e inolvidable.

La famosa Pedra Bonita se encuentra en el barrio Barra da Tijuca, entre Sao Conrado y la Pedra da Gávea y es parte del enorme Parque Nacional da Tijuca. Para llegar al acceso principal puedes ir en bus o puedes tomar un Uber, lejos la opción más económica para moverse en la ciudad.

Captura de pantalla 2017-03-18 a las 1.02.17 p.m.

Los mejores horarios para ver la Piedra Bonita son al amanecer o al atardecer, en ambos casos debes llevar linterna porque la subida o bajada en la noche es absolutamente oscura. No hay ningún tipo de iluminación, ni guardias, ni policías, por lo que lo más recomendable es subir en grupos grandes para mayor seguridad.

pedra bonita

En el ingreso principal hay una caseta de guardia y una subida muy muy inclinada. No todos los autos consiguen subir, por lo que si llegaste en auto y el guardia te dice que ese no sube, respira hondo, toma fuerzas y comienza la caminata desde ahí. Son aproximadamente 10 minutos desde el acceso principal hasta llegar al estacionamiento.

pedra bonita

Desde el sector de estacionamientos tienes que ingresar a la derecha por un camino de tierra que comienza al lado de una caseta (si no doblas aquí y sigues subiendo, llegarás a la rampla de vuelo libre donde muchas personas pagan por saltar en alas delta).

pedra bonita
Por aquí tienes que entrar!

Este es el momento en que comienza el verdadero sendero. Ahí estás entrando en medio de la selva y puedes encontrar todo tipo de animales o bichos: murciélagos, arañas, mariposas gigantes, lagartos, monos, tamanduas y muchos más. Es recomendable siempre usar repelente, porque en el atardecer o amanecer es el horario en que más les gusta salir a picar a los bichitos.

pedra bonita

La caminata demanda un estado físico bueno, pero no hay necesidad de ser un atleta. En el camino no hay oportunidad de ver la ciudad desde otro ángulo, la única vista que tiene es cuando llegas al final, por lo que la ansiedad y expectación de qué vamos a ver desde la cima aumenta en cada paso que damos.

Después de unos cuarenta minutos caminando en medio de la selva viva, viene la última subida súper empinada que te va a dejar pensando si realmente lo lograrás o no, pero ese es el último esfuerzo para ver una de las vistas más hermosas de tu vida.

Al llegar a la cumbre te vas a encontrar frente a frente con la hermosa e imponente Pedra da Gávea y podrás ver las playas de Sao Conrado, Leblon, Ipanema y Barra da Tijuca, todo eso junto a las montañas y las construcciones de la ciudad. Una vista única e inolvidable.

Para hacerlo una mejor experiencia lleva algunas cosas para hacer un picnic y disfrutar del atardecer.

Es recomendable bajar antes de que empiece a oscurecer. En nuestro caso decidimos bajar cuando no quedaba nadie arriba y se nos hizo de noche en el inicio del camino. En la bajada no hay nada de luz y puedes encontrar todo tipo de cosas. Es indispensable tener una linterna o al menos la linterna del celular.

Nosotros sentimos muchos ruidos y se cruzaban animales en frente que no conseguimos identificar. En algún momento paramos del susto porque dos animales peludos estaban abrazados en el suelo en medio del camino y no nos dejaban pasar, después de unos minutos logramos esquivarlos con mucho miedo y nos dimos cuenta que eran unos tamanduas que estaban peleando o haciendo el amor, no logramos descubrir qué hacían.

Una vez que sales del sendero de la selva y empiezas el camino de piedras, lo más probable es que veas muchos murciélagos volar a tu alrededor. Tranquilo, sobrevivirás para contar tu experiencia. Dicen que no chupan sangre humana, ¡pero igual dan miedo!😱

¡Buena viaje!✨🌎

Un comentario Añadir valoración

  1. hosting dice:

    Algo muy especial del senderismo en piedra es que no es invasivo con la naturaleza, se ve y se siente como que fuera parte de ella, como un sendero armado por la propia naturaleza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *